9 may. 2017

31-17. PICO DE PADERNA. 7-5-2017.

Pico de Paderna y una parte de nuestro recorrido tomada a la vuelta.

Aparcamiento de la Besurta, Refugio de la Renclusa, Ibones de Paderna, Barranco del Diente, Collado de Paderna y Arista Sudoeste.
07-05-2017.
Salida 10 h. Llegada 16 h.
Mixto.
Fácil.
Esquís de montaña.

Juan Castejón, Rosa Mª. Martínez y Mariano Javierre.

Mapa de Paderna procedente de Iberpix. Vía en amarillo.

            Han abierto la Pista de la Besurta al tráfico rodado, Gracias Daniel, y conjugando todos nuestros pequeños condicionantes nos vamos a Benasque para cumplir con la conveniente tradición.
            No queríamos pero nos toca un domingo por la mañana y no queriendo madrugar demasiado nos la jugamos en la Besurta.

No coge ni un alfiler en la Besurta.

            Son las nueve y media de la mañana pasadas del 7 de Mayo de 2017 cuando llegamos al final del aparcamiento: está todo lleno y medio Plan de Están, como ya esperábamos pero encuentro un hueco ya de vuelta al iniciar la bajada al plan. Ha habido suerte.
            Estamos a 1900 metros de altitud y son las diez de la mañana cuando iniciamos un corto porteo de alrededor de diez minutos, que en dirección sur y tras atravesar el barranco nos sitúa en la nieve continua si buscas los pasillos adecuados

Tras diez minutos de poorteo comenzamos a foquear.

            Ponemos esquís y raquetas e iniciamos un foqueo cómodo pues no ha habido rehielo, por una nieve sembrada de restos de pino que nos deposita en el Rellano de la Renlusa a 2140 metros de altitud.

En la Renclusa hacia Paderna.

            La mañana está medio medio, con nieblas apelmazadas sobre la zona intermedia del Glaciar de las Maladetas pero confiamos en que el sol termine por levantarlas cuando pasamos junto al viejo refugio para tomar el Camino a los Ibones de Paderna. Todavía vemos gente delante de nosotros.

Hacia Paderna por el Corredor Central.

            Hay tres corredores que conducen al Rellano de los Ibones de Paderna pues el cuarto, situado más al sur se incorpora plenamente ya al glaciar. Tomaremos el situado más al sur de los tres ya que aunque parece igualmente erguido es más amplio.
            Lo iniciamos buscándolo de frente para liquidarlo con una amplia zeta que nos permite un acceso cómodo.

Pico de Paderna desde la zona lacustre el mismo nombre.

            Alcanzada la cabecera del corredor buscamos un pasillo pasa faldear  los ibones que siguen cubiertos de nieve a 2270 metros de altitud.
            Son las once pasadas y tratando de no perder altura rodeamos los ibones ascendiendo muy suavemente pero nos terminamos elevando por encima del pasillo que permite el tránsito paralelo al Barranco de Alba.

Hacia la Huella del Torrente de Alba. 

            Habrá pasos que permitan salvar el risco lleno de bloques emergentes de granito pero preferimos bajar un poco antes de embarcarnos. Alcanzado el corredor no hay más que seguirlo al oeste para pasar el risco sin descalzar esquís e introducirnos en la Coma de Alba, un amplio rellano en el que confluyen los Barrancos de Alba y del Diente ligeramente por encima de los 2300 metros de altitud.
            Hace ya unos años tratamos de ascender por el Barranco de Alba, no había huella pues no se suele subir y ya muy arriba dejamos los esquís y continuamos hacia el Pico de Alba.

Deliciosa flor del viento en la Sudoeste de Paderna.

            Juan marcha por allí pero nosotros nos vamos al sur en busca del Barranco del Diente que tiene un aspecto más amable y que es atravesado por la Huella de Alba, una enorme diagonal, que ha partido de la Renclusa  y alcanzará con una olímpica largada la parte alta del Collado de Paderna que es nuestro objetivo.
            Ascendemos una amplísima pala de frente pues la pendiente es muy suave hasta alcanzar la huella debajo de los Dientes de la Maladeta y sobre los 2450 metros de altitud que recorre una pareja delante de nosotros.

En la Sudoeste del Pico de Paderna.

            Solamente hay que seguir la huella que suavemente ascendente nos permite un foqueo persistente que nos deposita en la zona más elevada del rocoso, largo y amplio Collado de Paderna por encima de los 2600 metros de altitud. Son las doce y cuarto.

El Alba desde la subida a Paderna.

            La huella comienza a zetear para pasar algo arriba a la Cabecera del Circo de Alba mientras que nosotros contemplamos desde un lugar privilegiado nuestro porvenir: la Arista Somital Sudoeste del Pico de Alba está muy limpia de nieve incluso su cara noroeste que era una de nuestras posibilidades y el tramo de collado que conduce a su punto bajo situado a 2520 metros de altitud tiene mucha más roca que nieve.
            Consecuentemente, no merece la pena bajarse hacia la Vertiente de Alba y faldear el collado por lo que decidimos dejar los esquís.

Laborioso descenso al punto bajo del Collado de Paderna.

            Hemos de recorrer en dirección nordeste el dislocado collado alternando tramos de nieve con granito en un descenso de alrededor de 75 metros, con una llegada al punto bajo del collado que nos obligará a emplear las manos.

En la Cima del Pico Paderna.

            Del collado arranca un caminillo sobre terreno metamórfico que transitando por las proximidades de la arista gana altura suavemente y nos deposita en la Cima del Pico de Paderna situado a 2627 metros de altitud cuando es la una del mediodía.

Plan de Están desde Paderna.

            Se trata de una cima bicéfala, alargada y orientada de oeste a este que tiene unas vistas privilegiadas para su modesta altitud. Al sur nos ofrece la Arista de los Portillones, Las Maladetas al completo, los Picos de Alba y sus dos hermanas, la Tuca y la Tuqueta Blanca de Paderna y al norte un importante tramo de la arista fronteriza con Literola, Sacroux, Salvaguardia, Mina y Bargas. Estamos a caballo entre el Esera y el Glaciar de las Maladetas.

En la Cima Este de Paderna.

            Recorremos las dos puntas y volviendo a la Punta Oeste, la más alta, nos sentamos a comer contemplando la masa glaciar que tenemos ante nuestros ojos toda para nosotros.

La esquiada es corta pero ha merecido la pena.

            Nos lo tomamos con calma y disfrutamos de un buen rato ya que las nieblas se han disipado aunque han sido sustituidas por nubes de desarrollo tormentosas  que van y vienen pero no demasiado estables.

Deliciosa nieve bajando de Paderna.

            Alrededor de las dos iniciamos el descenso hasta el collado para recorrerlo luego en ascenso en busca de los esquís.

Torrente del Diente cosido de giros.

            Se nos ha ido tres cuartos de hora a la ida y otro tanto a la vuelta. Pero ahora viene lo bueno. Montados en los esquís y disfrutando de una nieve primavera excelente deshacemos la diagonal  en busca del Barranco del Diente y allí nos perdemos en un auténtico delirio de giros completando la labor de dejarlo vestido con un auténtico traje de hilos de plata enmarañados, como está la mayoría del Glaciar de la Maladeta.

Bajando a los Ibones de Paderna.

            Luego desandamos el paso del risco rocoso y por el corredor correcto nos bajamos a los Ibones de Paderna para faldearlos por el sur y alcanzar la cabecera del corredor que nos baja a la Renclusa ya con nieve un poco más pesada pero excelente para nosotros.

Llegando a la Renclusa.

            Son las tres y cuarto cuando llegamos al refugio. La predicción meteorológica es mejor que la de hoy, echamos un buen trago de agua de la fuente y alrededor de las tres y media continuamos para abajo.
            Esquiamos con algún cuidado hasta el punto donde hemos puesto los esquís a la mañana y cargando los esquís en la mochila en medio del personal que sube al refugio haciendo lo contrario que nosotros, nos bajamos hasta la Besurta en medio de una tarde espléndida. Son las cuatro de la tarde y hemos finiquitado una agradable y corta jornada en la que habremos acumulado un desnivel de 800 metros. Una jornada variada pero con una esquiada algo corta pero excelente

La Maladeta con mejor luz que a la mañana.

            Disponemos de una dilatada tarde en la Besurta para aparcar la furgo en un hueco que han dejado junto al quiosco y el cubierto anexo donde da la vuelta el autobús mientras contemplamos el ahora luminoso Glaciar de las Maladetas y mañana más.

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